martes, 15 de diciembre de 2009

Recuerdos de Otoño

Quizás contener las voces que florecen del alma como las hojas que caen abrumadas de los recuerdos, borrados y guardados bajo el barro de nuestro cuerpo.

cántame y abrázame a este viaje infinito de recorrer y compartir contigo los mismos lenguajes de esta tierra empapados de las lagrimas que en ella florecen, y cuando al fin logres llegar mar adentro llenes las manos de esta madera seca y plantes aquí las imágenes y los pensamientos que a veces logro dibujar en perfecta armonía.

Manos y corazones atados a la locura incontenible que yace en el fondo de este hermoso lugar que de seguro miles de lunas y soles entibian momentos de felicidad cuando apareces en el alba de tus ojos y bailas y bailas bajo la pena que esconde la sangre de mi tierra.

Cantan y gritan las manos y el corazón de esta noche fría como si en el principio de esta vida las flores se hubieran teñido de un extraño color en un pequeño jardín de recuerdos cortados por las manos de todo lo eterno. Si estas dispuesta a abrazarme yo te mostraría la parte de este mundo que con fervor tus ojos han reclamado con tanta desesperación, desde aquí, desde el mar si pudieras comprender a este corazón inquieto yo no sabría como hablarte, yo no sabría como amarte. Si sólo me das una oportunidad con mi sangre te juro que envuelvo este frío invierno que habita en tus labios. Sólo con cinco melodías harías estallar mi corazón, y quizás yo me volvería tu perfecta canción.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Juro

Si exisitiera un Dios, preferiría que fuera mujer y así hablarle de tu, y de tí, y que me aconsejara. Preferiría que fuera mujer, y que fuera mi amiga, y que su sexo no fuera barrera, sino pretexto. Que fuera mujer y amiga, de aquellas que dan la vida cada vez que lo solicitas. Que fuera mujer y amiga, para que me escuchara y me consolara y cerrara mis heridas. Si existiera un Dios, en definitiva me gustaría que fuera como tu, aunque entonces
 ¿yo qué haría?